Death talk

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Yup, you are just 3 months away from your 4th birthday’s celebration and we had the death talk already. Beautiful morning of May in Silicon Valley, random weather as it has been lately, heavy traffic which is a constant in the Bay Area and NPR on the radio.

I was listening to the newscaster, various topics of today’s crazy politics were discussed, you were playing with your brother on our way to daycare. I didn’t know how close you were paying attention to the news; however, as soon as your heard the word “dying” you reacted to it. You told me that dying was not good, I was surprised by your comment and wanted to understand where this came from.

I turned the radio off and paid full attention to your explanation, you said that dying is sad, that at daycare people said so. I immediately understood the situation, a couple of days before I learned that a close relative of the daycare owner passed away.

For many years I have feared losing my parents, probably everybody has that feeling; but for some reason it has been always present in my mind since I was a teenager. I have always tried to protect myself from that moment, I have seen how it has deeply affected people around me and I want to feel “safe” from that.

Anyway, as a parent I needed to hide those feelings for a moment to help you understand that dying is not bad, that life is a cycle where at some point people we love so much have to leave and say goodbye. We may feel sad because we won’t see our loved ones anymore; however, it is very important to always remember all the good time we spent together, the laughs we shared, their hugs and how good they made us feel.

I am sure this is one of many conversation we will have about this topic, and the first of many tough topics that I will face as a parent. How to explain something that I haven’t put my arms around?

At the end of the day, I will figure it out. I will always try my best, I’ll get out of my comfort zone to open any doors for you.

Love you.

Disculpas para la afición

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Creo que una disculpa para la afición es muy merecida, ésta es para la afición de los 49ers de San Francisco por las condiciones en las que dejamos su estadio, para la afición de Chile y para aquellos que con respeto asistieron al partido de cuartos de final entre Chile y México. El día de ayer fue una vergüenza, dijeron los jugadores de México al perder 7-0, un día para analizar y sacar conclusiones, éstas son las mías.

Ayer fue el primer partido de México al que acudí como padre de familia, orgulloso de mi país de origen, inculcando ese orgullo y amor a mi hija nacida en USA. Vestida de verde, blanco y rojo, la cara pintada con la bandera tricolor y una banda verde en la cabeza como nuestro gran político contemporáneo Juanito.

Desde nuestra llegada al evento podíamos ver el incremento en la seguridad alrededor del estadio, normal en USA para un evento internacional con estadio lleno. Los trabajadores del estadio muy amables en cada momento, ayudando a los aficionados a tomarse fotos con la familia e incluso los elementos de seguridad permitiendo tomarse fotos como si fueran Mickey Mouse. Todo parecía un evento deportivo normal hasta que escuché los primeros insultos al arbitro, a los jugadores, a Trump y a cuanta persona que saliera en las pantallas del estadio con la bandera o uniforme de Chile. Aún faltaba más de una hora para empezar el partido, pero los aficionados ya estaban como si fuera el minuto 20 de la final de un mundial. Entiendo la pasión del futbol, entiendo que los estadios sirven para desahogarte de todas tus preocupaciones, estrés y problemas, lo que no entiendo es por qué cuando juega México o un equipo mexicano la gente se transforma de esta manera.

Durante casi año y medio hemos asistido a los partidos locales de la MLS, siempre llegamos con mucho tiempo de anticipación para comer y disfrutar de una tarde o noche con la familia y amigos viendo un partido de futbol profesional. En todas y cada una de esas ocasiones ha habido alcohol, porras del equipo rival, barras apoyando a nuestro equipo y en ninguna ocasión he visto golpes, cervezas volando desde la tribuna ni insultos mayores a un árbitro o jugador en la cancha. También he sido afortunado en asistir a partidos de futbol en Europa y aunque definitivamente los aficionados son más apasionados que en USA tampoco me había tocado vivir una experiencia como ayer.  Pero que no juegue el América o la Selección Nacional porque entonces gritos, sombrerazos, cervezas voladoras, mentadas y cualquier cantidad de expresiones que la afición piensa que nos hacen sentir más “unidos”, nos hacen “mexicanos de corazón”, que nos hacen parte de “los buenos”. 

Nos los conozco por nombre y posiblemente no los reconozca de cara, pero estoy seguro que muchos de ellos son los mismos que vienen a la MLS cada fin de semana y se comportan civilizadamente, los mismos que me encuentro en la oficina, el súper, el cine y que dan el paso a las mujeres, dicen gracias y saludan al llegar a algún lugar. Muchos de esos aseguro son los que cantan corridos, hacen fiestas coloridas, respetan a su madre y quieren a su patria a pesar de estar lejos de ella.

Hoy mi análisis es muy simple, el futbol es apasionante, nos une como nación, nos hace vibrar cada minuto y también saca lo peor de nuestra cultura. Sinceramente no es justificación que aficionados de otros países se comporten como delincuentes, insulten o destruyan los estadios, simplemente yo no comparto ese estilo de afición. 

Mi conclusión es que seguiré asistiendo a todos los partidos donde pueda apoyar a mi selección, apoyar a los equipos de futbol con los que crecí y disfrutar del deporte que más me gusta, el “pan-bol”. Para muestra, en dos semanas iremos a ver a mis Pumas en San José, California.

También concluí que seguiré inculcando a mis hijos la cultura mexicana que me enorgullece, esa que nos distingue en el extranjero y en casa, la misma que nos hace luchar por algo mejor cada día, la que está llena de sabores, colores e historias de Lloronas y el Chupacabras. Para ser mexicanos solamente tenemos que actuar como estoy seguro nuestras madres nos enseñaron, tenemos que respetar para ser respetados.

Espero que la disculpa sea aceptada, espero que nos sigan recibiendo en su casa.